Síndrome del buzo


En una encuesta realizada por el periódico El Imparcial, el 87% de los encuestados afirmó sentirse identificado con los síntomas del síndrome de descompresión pospandemia. El síndrome del buzo o de descompresión está relacionado con la velocidad en la que un buzo asciende a la superficie. Y es cuando se trata de ir hacia la superficie que el ascenso es tan importante como el descenso, el cual debe de ser paulatino y bajo una metodología muy estricta; de otra forma, surge el síndrome de descomprensión en la sangre, que puede ser mortal.

Este fenómeno no sólo lo vemos con los buzos, sino también en aquellas personas que fueron rescatadas, que hicieron acopio de todas sus fuerzas para sobrevivir. Asimismo, está ligado con la adrenalina, pues una vez que ocurría el rescate y la persona en cuestión se sentía a salvo, la adrenalina descendía dramáticamente. Entonces, para evitar la descompresión, en los protocolos de rescate de muchas partes del mundo, se implementó una estrategia para mantener activos los mecanismos internos de supervivencia de las personas desde el momento del rescate hasta el regreso a casa.


La pandemia nos llevó muy profundo en diversos aspectos, nos llevó al límite, y al igual que los buzos la salida no es menos importante que llegar al fondo. Para algunos salir a la calle se ha vuelto más complicado que quedarse en casa. Es normal que te canses, que te sientas irritable, que te cueste tomar decisiones; todos estos son efectos del encierro prolongado.

Tómalo con calma. Es posible que tengamos un rebrote en invierno, así que aprendamos a ser flexibles. Comienza poco a poco, retoma por unas cuantas horas al día alguna actividad, y así hasta que estés completamente integrado. Descansa, recobra energías y prepárate para volver a intentarlo. Puede llevarte horas, una semana o hasta dos o tres meses. Y estará bien.


Justo en la columna anterior hablamos de ser valientes y vencer el desánimo a través de encontrar el propósito y el sentido de lo que hacemos, pues lo peor que vive el ser humano es el sinsentido; es decir, es importante que busques un sentido a todo esto que has pasado. Se trata de una conclusión muy personal y cierta para ti. Ser honestos. Porque de otro modo sentirás que nada tuvo significado, te centrarás únicamente en tus pérdidas y su magnitud se intensificará en tu vida desanimándote a retomar tus proyectos.

El sentido nos permite encontrar el propósito y el papel que hemos desempeñado incluso en las situaciones más indeseables. El sentido te permite pasar de víctima a protagonista, te devuelve tu poder y control interno sobre las circunstancias. Te permite ver el pasado con resignación y poner las cosas con perspectiva. Te ayuda a encontrar tu lugar en este mundo, pero sobre todo le ayuda a tu cerebro a organizar sus ideas, sus emociones, y con eso liberas energía para poder hacerle frente al futuro con fuerza y paciencia. 

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Psic. Olga González Domínguez

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